
Un buen seguro de hogar es aquel que te ofrece asistencia (fontanería, cerrajería, electricista, etc.) y que te protege frente a siniestros comúnes
Al contrario que sucede con otros bienes como los coches, nadie está obligado a tener su casa asegurada, salvo que se contrate una hipoteca para la compra de la misma. Sin embargo, conviene hacerlo, ya que se pueden evitar situaciones catastróficas. Te explicamos los seguros de hogar y qué tipo de pólizas existen.
¿Qué es una póliza?
Una póliza es un contrato suscrito entre una aseguradora y una persona. En este documento se explica qué cubre el seguro y en qué supuestos se aplicarán cada una de las cláusulas del mismo. De ahí que sea tan importante conocer qué se está contratando para no llevarse disgustos cuando haya que hacer uso de la póliza.
¿Qué es el continente de una póliza de seguros?
Hace referencia a la estructura. Es el valor de construcción de la casa vacía. Es decir, las paredes, el techo, las vigas, suelos, instalaciones, etc. El seguro lo utiliza para saber lo que costaría devolver la vivienda a su estado original después de un siniestro grave.
¿Y el contenido?
El contenido de una póliza de seguro de hogar es todo aquello (bienes, mobiliario y enseres) que se encuentra dentro de la vivienda (muebles, aparatos electrónicos, cuadros, etc.).
Tipos de pólizas de seguro de hogar
En los seguros de hogar hay tres grandes pólizas:.
Póliza de daños
La póliza de daños es la más básica. Es obligatoria por ley para conceder una hipoteca para comprar la casa. Protege los daños estructurales de la vivienda para que, en caso, de que quedara destruida, la aseguradora se encargará de asumir la deuda pendiente con el banco.
Si la cantidad a deber es menor al valor que afronta la aseguradora, tendría que pagar la cantidad restante al asegurado una vez resuelta la deuda con el banco.
Cada seguro tiene su propio ‘modus operandi’. No todos tienen el mismo precio ni asumen los mismos costes ni ofrecen las mismas garantías. Por eso, es conveniente estudiar las diferentes opciones del mercado antes de contratar uno.
Póliza multirriesgo
La póliza de hogar multirriesgo protege el continente y el contenido de la vivienda. Normalmente, esta póliza ofrece seguro de Responsabilidad Civil a terceros (hay aseguradoras que amplían esta cobertura a otros ámbitos como el familiar o el laboral).
En este tipo de pólizas, se protege a la vivienda contra:
Incendios y daños por fuego.
Daños por agua (humedades, goteras, fugas, etc.).
Daños eléctricos (chispazos, subidas y bajadas de tensión, etc.).
Rayos y otros fenómenos atmosféricos.
Robos.
Daños estéticos (acabados, pinturas, grietas, etc.).
Coberturas de nueva generación (Asistencia informática, bricolaje en el hogar, reclamación de cantidades por alquiler, etc.)
Dependiendo de la compañía, protegen más o menos, dependiendo de la naturaleza del daño y de la cuota. Por ejemplo, se valora si el percance ha sido accidental o ha sido ajeno al contratante de la póliza.
Póliza de amortización de préstamo
Esta póliza es una especie de seguro de vida llevado al hogar. Está vinculado al préstamo hipotecario o personal por el cual se haya accedido a la vivienda. Lo que asegura es que en caso de fallecimiento o invalidez, la familia del asegurado pueda afrontar la cantidad restante para la adquisición de la vivienda. Es decir, libera a los herederos del pago total o parcial de la deuda (según el porcentaje asegurado).
En la póliza de amortización de préstamo se garantiza una cuantía equivalente a la deuda. El capital asegurado va siendo menor según pasan los años y se va amortizando parte del préstamo. No es obligatoria esta póliza, pero sí muy recomendable para evitar una situación doblemente terrible: la muerte de un familiar y la expulsión de la vivienda.
Lo más frecuente en estas pólizas es que se ofrezca un dinero en caso de fallecimiento como garantía y se ofrezca una cobertura por invalidez permanente. Otra vez, dependiendo de la compañía, el precio y las condiciones contractuales varían.
¿Cómo elegir seguro de hogar?
A modo de resumen, lo mejor es estar más protegido ante cualquier eventualidad. A la hora de elegir un seguro de hogar, conviene fijarse más en lo que protege que en el precio. Hay otros ámbitos de la vida en los que se puede ahorrar, pero a la hora de proteger una vivienda, tu salud y la de los tuyos, es mejor no escatimar en gastos.
Un buen seguro de hogar es aquel que te ofrece asistencia (fontanería, cerrajería, electricista, etc.) y que te protege frente a situaciones y siniestros que suelen aparecer de forma común. Las humedades, los incendios y los robos están a la orden del día. Por eso, conviene contratar a una aseguradora que ofrezca este tipo de coberturas.
A la hora de elegir, debes valorar hasta qué importe protegen y qué cubren exactamente. Por ejemplo, en el caso de los robos, hay compañías que se encargan no solo de los ocasionados en la casa, sino en la calle, de ti y de tu familia, incluso que sufragan los gastos médicos en caso de violencia.
El seguro multirriesgo suele ser el más completo, ya que cubre, como su propio nombre indica, variedad de percances. Además, la mayoría de las aseguradoras ofrecen pólizas personalizables, es decir, el precio variará dependiendo de lo contratado.
(Eduardo G. Martínez. 2022. Idealista News)